Lecciones de cuarentena.

A lo largo de los últimos treinta días he visto, escuchado y leído muchas cosas y todas me dejaron algunas lecciones que hoy quiero compartir; son muchas pero las resumí en diez puntos.

Lección 01. Hay gente muy pendeja. Es gente que a pesar de que todos los días es informada lúdica, práctica y rápidamente por el cuerpo científico más brillante que no habíamos tenido en décadas, insiste en hacer caso a cadenas de WhatsApp, a su comadre supersticiosa o lo que es peor; a la insoportable e incurable fauna formada por Chumel a la cabeza y por Pablo Hiriart en la retaguardia (¿donde más merecía estar?) Lección 02. Aprendí también que hay algunos empresarios tóxicos y miserables dentro del Consejo Coordinador Empresarial encabezado por Gustavo de Hoyos que teniendo dinero a raudales para soportar el vendaval llamado COVID-19, insisten en exigir privilegios económicos y fiscales (¿más?) en vez de solo pagar lo que deben; por cierto: no poco.

Lección 03. Tenemos un modelo económico que descuidó por décadas la forma y el contenido de nuestra alimentación; formando así un ejército de gordos, de diabéticos y de hipertensos que al juntarse con la cepa del COVID-19 formaron la gota que al derramarse puede colapsar nuestros hospitales. Lección 04. A muchos empresarios les importa más el dinero que la vida de sus colaboradores. Los obligan a asistir en medio de la curva más alta de contagios o les permiten no asistir pero descontándoles dinero que necesitan. Lo hacen a pesar de que a diario se envuelvan en la bandera del humanismo y la justicia aderezada con el logo de "Empresa Socialmente Responsable". Y por si esto no fuera suficiente; son los mismos que afirman que el capitalismo así como es; no destruye. Lección 05. Los animales que otrora fueron desplazados por el humano, hoy se sienten seguros; es decir, están mejor sin nosotros; sin los zoológicos; sin los parques temáticos, sin gente ensuciando sus pinches jaulas que les contienen. Los animales son lo mejor que este universo posee. Lección 06. Las personas podemos comunicarnos sin necesidad de contacto físico. Se puede además trabajar sin extender de mas una reunión remota a pesar de quienes deben aprender a cumplir los tiempos pactados ya no para llamarse productivos (que por cierto: eso depende de cada individuo) sino por elemental respeto al tiempo de los demás. Aprendí que hay gente que ni por trabajar o estudiar en su casa; llegó temprano a su sesión remota; sí, son esos que incluso sin pandemia tampoco lo lograrán. Aprendí también que hay gente que "chambea en su casa" (jomofis le llaman) pero que son perfectamente sustituibles por una máquina; son tan innecesarios que su ausencia ni se notó.


Lección 07. Entendí que hemos destinado más dinero al pago de intereses de deudas financieras que a dotar a nuestro país de sistemas de salud que sean vastos y suficientes para así poder encarar contingencias como la que nos ocupa. No lo hicimos pero al mismo tiempo un grupo de desorientados e insensibles (con celular y cero información) exigen más deuda para "salir de la pandemia"; como si eso no hubiera sucedido ya en el pasado dando como resultado que solo hubieran ganado los de siempre; bajo el lema de "Socializar las pérdidas y privatizar las ganancias". Lección 08. Hemos pagado más a un futbolista que a un científico creyendo que eso nos haría primer mundo (¿verdad EEUU?). Nuestra sociedad ve bien pagarle un mejor sueldo a un lector de noticias (con fake news incluidas) pero muy mal el aumento al salario mínimo porque según su mantra neoliberal "genera inflación". Poco para la ciencia pero todo al consumismo no garantiza salir del sub-desarrollo post-agropecuario en el que vivimos. Lección 09. Re-aprendí que insistimos en no leer más que los encabezados de las noticias, que no tenemos interés alguno de cotejar o verificar la información. Creemos todo lo que nos dicen las redes sociales o la caduca televisión y sus merolicos. Lección 10. Que al terminar la pandemia; poco mejoraremos porque somos una caterva de necios, de flojos, de indisciplinados, de supersticiosos; de humanos, pues; y que por tanto no tenemos remedio. Estoy seguro que seguiré aprendiendo más cosas en los días que están por venir y espero verterlas aquí cuando todo esto termine. Algunos me tildarán de pesimista pero justo a ellos siempre les diré: un pesimista en realidad es un optimista informado. PD. Nunca volveremos a ser los mismos dado el cambio profundo y radical que está en ciernes pero la disyuntiva real es si dicho cambio será para mejorar. Permítanme dudarlo.

© 2020 Alan Quiroz.

All Rights Reserved.

Versión 13.0

México Estudio de Diseño

linkedin.png
instagram.png
art.png
facebook.png